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MISIÓN, VISIÓN, VALORES

Visto lo visto y con las urgencias que nos gastamos por estas latitudes, no sé si Tevenet se comerá el turrón. Lo que parece claro es que Omgba se lo ha comido ya todo. Ese jugador “top” que se nos vendió en verano, está muy lejos del nivel esperado y lo primero que habría que hacer con él es meterle en cintura (literalmente). En cualquier caso y si sirve de alivio para alguno, les recordaré que siempre nos fue mejor con malos comienzos. Yo al menos, no me preocuparía por el tema deportivo.

En lo institucional sin embargo no estaría de más que alguien hablara en nombre del Hércules de vez en cuando; que alguno con mando en plaza lanzara, aunque fuera de manera ocasional, una “editorial”, un plan, un proyecto, o simplemente un “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a suceder“. Aquello tan manido en el mundo empresarial del: Misión, Visión y Valores, que nos permita al menos conocer a nosotros, simples aficionados sufridores de a pie, dónde vamos y cuál es el plan.

Pero desde hace ya bastante tiempo en Romeu Zarandieta, no manda nadie y mandan “tos”, y por eso recae en los simples empleados -algunos buenos y valiosos, que también los hay- el dar explicaciones a la parroquia; en ocasiones de forma oficial y otras, las más, de manera “extraoficial”. Así que en el club de nuestros amores, todo son comidillas, cotilleos, rumores y suposiciones. De esta manera, lo mismo un día se cambia de equipaje sin avisar (la presentación al menos, fue multitudinaria), que se reubica al Chepa, o te cambian la puerta de acceso al estadio, que cierran la tienda (o la abren), o televisan un partido (o no)… Y no digamos ya de las cuestiones más trascendentales como la deuda, los famosos 18 millones, la multa de Bruselas, etc. De eso no se sabe nada de nada y trasciende muy poco. Top Secret. No nos incumbe y ya nos enteraremos cuando toque.

Seguiremos informando, …o no. Según nos dé.

Hombres de poca fe

Después de pasar el torno y ya fuera del alcance de la felina mirada del guardia de seguridad, saqué los tapones que había escondido en los bolsillos y los enrosqué con fruición en las aguas de los niños para meterlas de nuevo en la mochila con los bocatas. Pero tras esa ceremonia cansina de cada domingo, lo siguiente que hice al entrar al Rico Pérez no fue el habitual vistazo al césped para ver la alineación que el mister de turno ponía en liza, sino que levanté la mirada, y con avidez busqué el marcador con la misma ilusión que un niño mira bajo el árbol el día de navidad. Me quedé embelesado, casi deslumbrado. ¡Funciona! Confieso que si hace un mes alguien me hubiera dicho que el marcador iba a dejar de ser paranormal y que Portillo lo tendría que ver desde la grada, le habría dado el mismo crédito que al alcalde con lo de la subasta antes de Navidad. Pero ahí está; brillante y deslumbrante luciendo en la grada -el marcador, me refiero- así que por si acaso y visto lo visto, no reprocharé todavía nada a nuestra primera autoridad.

Pero después del subidón inicial que supuso la visión del simultáneo, pronto aterrizamos en la triste realidad de un equipo al que le siempre le da por enredarse en el peor momento, eso sí, con la inestimable ayuda de su entrenador, y para postre el árbitro remató la faena anulando injustamente un gol del casi inédito Mariano. Qué cruz. Lastimosamente el Hércules sigue siendo como esa manta corta llamada felicidad, que no hay forma humana de colocar sin dejar alguna vergüenza al descubierto. Días más tarde y para redondear la semana, reaparece la Castedo actuando en la Brugal y canta aquella copla de: “Yo a tu disposición chaval“, dedicada a nuestro ínclito líder; mientras Parodi -otro artista- hace los coros por el fondo con su ya famoso: “¡Más facturas!, ¡traed facturas!”. Todo un espectáculo.

Pero seamos sinceros, después de tantos años a nosotros ya no nos confunden, sabemos de sobra que el Hércules no es esto. O al menos no lo fue, no lo era, no lo debe ser. Así que nadie se llame a engaño, que queda mucha liga y todavía podemos ser primeros; que si no es mañana, pasado, todos estos tipos se irán y pagarán por lo que han hecho. Que Chechu volverá a zafarse de los rivales; que más pronto que tarde, Ortiz será solo un mal recuerdo, y el equipo que en su día imaginó Vicente Pastor volverá a ser campeón y señor. Tan cierto como que el domingo el marcador funcionó y Portillo lo vio desde la grada, hombres de poca fe.

ESP NA – O ING ATE RA – ]

Eso, o algo todavía más indescifrable, será lo que aparezca en el marcador del Rico Pérez cuando el próximo día 13 de noviembre salte al césped nuestro combinado nacional -recientemente bautizado como “la roja”- para enfrentarse a la selección inglesa -otrora “la pérfida albión”-. Se trata de un amistoso que tiene toda la pinta de convertirse en un auténtico partidazo entre dos aspirantes al título europeo a disputar el próximo verano en Francia, y que muy probablemente, llevará mucha gente al Rico Pérez y llenará las calles de Alicante con un precioso ambiente de fútbol.

Sinceramente me alegro muchísimo de que nuestra ciudad haya sido la elegida para semejante evento y agradezco al que corresponda, aunque sea el mismísimo Valentín -hasta un reloj roto acierta dos veces al día- su trabajo en la sombra. Dicho lo cual, también les diré que me preocupa que quedemos bien. No solo como club, sino como ciudad. Porque mal que les pese a algunos y a otros no termine de entrarle en la mollera, el Hércules es “Marca Alicante” tanto como la mismísima explanada o la playa de San Juan, y desde hace casi un siglo es el club que nos representa en el deporte más popular del mundo.

Así que humildemente le ruego al señor propietario del estadio y que se esconde tras el seudónimo de Aligestión, que empleé el dinero que va a recibir por el alquiler de su casa, para previamente adecentarla; porque Mr. Aligestión, entérese, tiene visita y de alta alcurnia. Así que arregle el marcador, reponga los asientos que faltan, limpie los que hay y adecente las cabinas de prensa. Eso como mínimo. Y si no quiere asumir ese gasto, entonces no nos traiga este evento para que tengamos que quedar en ridículo ante toda España.

Y por cierto, tampoco estaría de más que el ayuntamiento también le de un repasito al entorno. Dicho lo cual, ¡a por ellos oé!

¿De qué planeta viniste?

Periodista intrépido ¿de qué planeta viniste? Alcapone te coge el teléfono y a ti se te ocurre preguntar sobre el tiempo. ¿Dónde quedó tu sagacidad? ¿Acaso no era esta tu vocación?

Lo que ayer fue blanco, hoy es negro y mañana… Dios dirá. Eso sí, lo importante es estar a bien con el que manda y a poder ser, no hacer más enemigos de los necesarios; que no está el horno para bollos. A tragar sapos y que siga el circo. Si Vicente Crespo levantara la cabeza, arremetería sin dudarlo contra estos mercaderes de la prebenda y mercachifles de la noticia.

Hoy, Valentín Botella participaba por teléfono en el programa deportivo de la COPE y Parodi hacía lo propio con el de la SER. Estas líneas son fruto del calentón tras escuchar ambos programas y descubrir con estupor que las entrevistas giraban  en torno exclusivamente al ámbito deportivo. Ni una cuestión comprometida; nada sobre los quince años de nefasta gestión del Enriquismo.

Y encima llueve sobre mojado; ayer me zampé enterito Planeta Fútbol. Un magnífico programa si estos fueran tiempos de bonanza y no de lucha. Desafortunadamente esta no es la Arcadia feliz que algunos nos pretenden hacer creer. Sin embargo, nadie que no conozca el patio podría deducir, después de haber visto-escuchado estos tres programas emitidos en menos de 24 horas, que la situación del Hércules es la que es y que el ¿único? culpable es Enrique Ortíz y su banda de adláteresescudo-hercules