DesEsperando

No me negarán al menos que esto no es emocionante. Dependiendo del día lo mismo compramos al Lorca, que desaparecemos o hacemos un equipazo, no hay término medio, no hay certeza a la que aferrarse. Definitivo, ser del Hércules adelgaza. Bueno igual no.

A día de hoy parece que hacienda nos ajunta, pero mal haríamos en relajarnos porque queda tela que cortar y muchas cartas aún por jugar entre ese triunvirato que forman Ortiz, Ramírez y Portillo, la más importante la subasta. Esta será definitiva para entre otras cosas salir por fin de dudas y ver el papel que desempeña cada cual. ¿Será Ramírez el nuevo máximo accionista, o por el contrario descubriremos que Ortiz es uno y trino?

A todo esto le recuerdo a quien corresponda que hay que hacer un equipo. Que no pase como la temporada pasado que lo mejor del año fue el descenso del eterno rival. ¡Qué satisfacción! Ustedes dirán que mal de muchos es consuelo de tontos, pero es que ya me lo dice mi mujer, si la tontería fuera un rio yo sería el Amazonas. Lo siento, me alegro; no puedo evitarlo.

Me alegré especialmente por aquellos dos mil tipos que vinieron a mofarse de nosotros con la aquiescencia, todo hay que decirlo, de los dirigentes de ambos lados, y aquella letanía de “nuestro filial vuestro rival” viaje organizado mediante y camiseta incluida. Arrieros somos y en el camino nos encontraremos chatos. También me acordé mucho de aquel dirigente bobo, perdonen el epíteto pero es que no recuerdo su nombre, que en plena subidón lisérgico tras el ascenso ilicitano sentenció aquello de que “el Elche es el equipo del pueblo y el Hércules el de los señoritos”. Ñas coca.

Pero tras este desahogo de puritito rencor y por más extraño que les pueda parecer, les aseguro que hay una parte de mí que también lo sintió. Qué le vamos a hacer, siendo del Hércules se hace difícil no mostrar empatía con el perdedor, mucho más aún cuando pienso en todos mis buenos amigos y conocidos ilicitanos. Además les diré una cosa, no me interpreten mal pero estoy convencido que si el Elche no existiera habría que inventarlo. Es el rival que nos une y nos motiva. El que nos permite disfrutar de unos apasionantes derbis y de mil chascarrillos y tontás – memes para los avezados – durante toda la temporada. “La rivalidad nos une”, no puedo estar más de acuerdo con este lema que utilizan peñas de ambos equipos, en los días previos al derbi, para celebrar unas jornadas de convivencia en esa nobody’s land que es Torrellano.

Unidos en la desgracia, hemanastros para siempre; os odio y amo a partes iguales queridos “elcheros” y si los disparates cometidos por Ortiz y Sepulcre no acaban antes con nosotros, ardo en deseos ya de volver con la peregrina blanquiazul a ese futbolín vuestro y comprobar quién es el que la tiene más grande; hablo de la deuda claro.

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